La segunda novillada nocturna de la temporada en Las Ventas, celebrada el pasado jueves, tuvo su asistencia marcada por la influencia del partido de la selección española en el Mundial de fútbol, lo que redujo significativamente el número de espectadores en comparación con lo que se espera en un evento de estas características. Aproximadamente 4,000 aficionados se dieron cita en la plaza, un registro por debajo de lo habitual para una noche de toros en Madrid.
Un examen de valor en el coso madrileño
A pesar de la reducción de público, el evento ofreció una novillada interesante a través de un encierro que, aunque carecía de la bravura que muchos esperan, presentó un comportamiento encastado. El primero de la ganadería recibió buenas notas, destacándose el pitón derecho del tercer novillo y la manejabilidad del quinto, que a pesar de su cierta deslucidez generó momentos de interés. Las actuaciones individuales de los novilleros fueron el verdadero foco de atención de la noche.
Desempeños destacados en un ambiente desafiante
El joven Jairo López Gibaja, proveniente de México, fue uno de los grandes protagonistas de la noche. Su deseo de brillar quedó reflejado en acciones audaces, como un quite por lupecinas que llevó a cabo con determinación. A pesar del viento que complicó las faenas de todos los toreros, López mostró una fuerte entrega, aunque tuvo dificultades para concretar en la suerte suprema, resultando en un silencio tras aviso y una ovación de despedida que demostró su conexión con el público.
Por su parte, Juan Alberto Torrijos, un novillero de Linares radicado en Valencia, puso de manifiesto un notable dominio del arte del toreo, especialmente en sus lances iniciales y durante el desarrollo de su faena. Con un marcado sentido del ritmo, gestionó adecuadamente las situaciones, aunque también enfrentó a novillos con comportamientos impredecibles. Al final, su silencio quedó registrado en la taquilla, no sin dejar huella en quienes lo observaron.
Retos e impresiones en la tarde ventosa de Madrid
Cristian González, quien se encontró con un lote favorable, también luchó contra las inclemencias del viento que obstaculizaron sus intentos de construir una faena convincente. A pesar de varias dificultades, se mostró dispuesto y comprometido, aunque la falta de acierto en la ejecución final de los muletazos truncó sus posibilidades en el ruedo, dejando también su nombre en la lista de noquear por silencio.
La velada concluyó dejando una sensación agridulce en el ambiente. Aunque los aficionados apreciaron la seriedad y dedicación de los novilleros, la coincidencia con un evento deportivo de tal magnitud afectó indudablemente la afluencia de público a la plaza. Esta situación se ha replicado en otras programaciones, como la novillada trasladada a un miércoles en Sevilla, pero a pesar de los altibajos, el arte del toreo sigue buscando su lugar en la preferencia de los aficionados.




