El Deportivo Alavés ha hecho historia al clasificar a la final de la Copa del Rey por primera vez en su trayectoria. En un emocionante encuentro disputado en el estadio de Mendizorrotza, el equipo dirigido por Mauricio Pellegrino logró eliminar al Celta de Vigo gracias a un gol de Édgar Méndez en el minuto 82, que selló el triunfo por 1-0 en el partido de vuelta de las semifinales. Este resultado fue decisivo, ya que la ida había concluido en un empate sin goles.

Un duelo emocionante con sabor a historia

El encuentro se desarrolló bajo un ambiente de gran expectativa, ya que tanto el Alavés como el Celta de Vigo buscaban dejar su huella en la competición. El equipo vasco mostró una actitud combativa, que ha caracterizado a lo largo de una temporada notable, donde han logrado regresar a la elite del fútbol español tras su ascenso. Pellegrino, quien tomó las riendas del equipo al inicio de la temporada, ha sido fundamental en la transformación del Alavés, convirtiéndolo en un contendiente sólido.

Desde el comienzo del partido, el Alavés mostró una energía inquebrantable, marcando el ritmo del juego en los primeros minutos. No obstante, el Celta, con la experiencia de su plantilla, particularmente en la figura de Iago Aspas, intentó resistir los embates y responder con sus propias ocasiones. En el primer tiempo, ambos equipos alternaron momentos de dominio, pero el resultado se mantuvo sin cambios, dejando la emoción para la segunda mitad.

La culminación de un esfuerzo colectivo

La segunda parte fue una lucha constante, con el Alavés, impulsado por el apoyo incondicional de su afición, intensificando su juego ofensivo. El equipo local se mostró decidido a buscar el gol que les asegurara la victoria, generando múltiples ocasiones claras, mientras que el Celta parecía replegarse y carecer del impulso necesario para revertir la situación. A medida que avanzaba el tiempo, la presión aumentaba sobre ambos equipos.

Finalmente, en el minuto 82, el momento decisivo llegó. Édgar, quien había sido sustituido poco antes, encontró la oportunidad perfecta para marcar y, con un remate certero, logró batir al portero del Celta, Sergio Álvarez. Este gol desató la euforia en Mendizorrotza, un estadio que se convirtió en un auténtico fortín durante el duelo. Con este tanto, el Alavés aseguró su puesto en la final de la Copa del Rey, un sueño hecho realidad que refrenda el esfuerzo y la dedicación del equipo.

El Celta de Vigo se convirtió en espectador impotente ante la gesta del Alavés, viéndose incapaz de recuperar el control del juego. A pesar de los intentos desesperados por igualar el marcador en los minutos finales, el equipo gallego no pudo concretar sus oportunidades, y la defensa del Alavés se mostró sólida y resuelta. El encuentro concluyó con una sensación de logro para el Alavés, que ahora se prepara para enfrentar al FC Barcelona en la final, un encuentro que promete ser un hito en la historia del club.

Un futuro prometedor

El Alavés, que logró su anterior final en competiciones europeas hace 16 años, buscará ahora alzarse con su primer título en la Copa del Rey. Este logro no solo representa un triunfo simbólico para el club y su afición, sino que también refuerza la posición del equipo en la élite del fútbol español. Con un rendimiento destacable a lo largo de la temporada y un cuerpo técnico comprometido, el Alavés mira hacia un futuro esperanzador, donde el éxito en este torneo podría marcar el inicio de una nueva era para el club.